El cierre de un círculo

Si bien han estado ausentes los post del blog en estos dos últimos meses, no ha sido porque piense que ya no es “cool” bloguear (como ha sucedido con muchos compañeros que lo tomaron como una moda), mas bien que en estos últimos meses me enfoqué en terminar un pendiente, terminar mi carrera de ingeniería. algo que inicié por tomarlo relajado desde hace tres años, pero que comenzó a atormentarme en este último año.

Todo empezó como una ilusión de primeros años de secundaria, convirtiendose en meta al al final. Era bonito todo eso de los videojuegos, saber que al final una consola es una computadora, entre otras ilusiones son las que llevan a uno a pensar estudiar una carrera relacionada con estos aparatejos digitales.  No lo vi tanto como una alternativa lucrativa ante la difícil situación del país, sino mas bien como desarrollar mis vagos y casi virginales conocimientos en este interesante campo.  El principal motivador: aquella exquisita sensación de sentirse dios frente a un computador, programarla, darle algo de vida a algo inanimado. crear reglas y deshacerlas, crear mi mundo e interactuar con este.

Finalizando secundaria estaba decidido, la USAC, una universidad pública, no por que fuera la mejor (aunque hay mucho alarde al respecto), sino por ser “libre” y gratuita, entrecomillando lo libre por los exámenes de admisión.  Ingeniería era la facultad, Ciencias y Sistemas era la carrera.   Ganar bien los exámenes de ubicación me exoneró de ciertos exámenes de admisión, lo que contrastó con mis primeros dos semestres (o primer año), los cuales fueron un total fiasco, ganando en el primer año tan solo 3 cursos (de aprox 10), la mayoría del área social, y ninguno de ciencias puras y sabrosas.  A esto quisiera culpar un poco a mi irresponsabilidad  debido al consumo excesivo de videojuegos durante el primer año (te veo de reojo Chrono Cross), y a otras situaciones interpersonales al ocasionados por el choque entre un reciensalido-de-la-pubertad estudiante de Ingeniería y una virginal adolescente de 15 años del instituto colindante.  Paralelo a esto, también tuve mi primer encuentro con EL METAL.

El segundo año ya fue mejor, logre aprobar mis primeras matemáticas, un curso de física, otro de química y algunas otras asignaturas que no les tomé mucho interés. Mi consumo de videojuegos, y Metal lograban balancear perfectamente la situación “del corazón/genitales” y el estudio.  Las matemáticas ya cobraban sentido, aquel ganchito raro ya sabia que se llamaba integral, y la ciencia pura comenzaba a producirme cierta obsesión placentera. y sobre todo, logré mantener mi acostumbrado bajo perfil.

La aventura comenzaba a hacerse divertida durante el tercer año, pues, con un año académico desfasado de los de mi “promocion” ( o al menos del ideal), comenzó mi camino por cursos de ciencia computacional y monkey coding.   Supe por primera vez lo que era programar miles de lineas de código, contra el reloj.  el placer de sacrificar features por bugfixes, y  contínuo debugging en un lenguaje C bastante fuera del estándar del que me había preparado, todo era alegria y gozo, hacia lo que me gustaba, y creo que lo hacía bien. Mi rebeldía contra el “establishment” comenzaba a salir, sobre todo al respecto de editores, IDES, compiladores, y paradigmas.  sobreutilicé técnicas orientadas a objetos en código que no necesitaba tales cosas, con tal de simplificarme la abstracción. Esto contribuyó a que me bautizaran con mi apodo y el apodo de este blog, y que la gente me conociera más con ese que con mi nombre real.

Cuarto año de universidad, 2006, quizás fue la de mayor aprendizaje, no solo a nivel academico, en donde resaltaría el placer exquisito por los compiladores, los circuitos digitales y el lenguaje ensamblador, sino también a nivel personal, el desamor me invade, y mi mente comienza a encontrar refugio en el alcohol, y como consecuencia, la necesidad imperante de tener más dinero de los dos quetzales diarios de mi pasaje.  Sin embargo todavía sobreviví como méndigo de cerveza durante ese tiempo con los compañeros, y aun logre ganar los cursos en el que muchos dicen que es el segmento más complicado de la carrera… uff que alivio.

Durante el quinto año que estuve en la universidad, llevando cursos de 6to, 7mo y quizas alguno de octavo, intentando matar demonios mentales comienza mi decadencia academica.  Los cursos que me interesan se terminan uno a uno… y en cambio comienzan cursos más aburridos, tal contraste como cambiar Compiladores por Investigación de Operaciones o Estructuras de Datos por Analisis y Diseño… un total asco, todo se tornaba para peor, llegaba a aburrirme y a burlarme de los ingenieros mediocres casi siempre, pero en fin, tenia que salir y ganar todos esos cursos feos.   Lo mejor que podría resaltar fue mi primer encuentro con una comunidad de locos como yo, que gustaban de usar el software libre… Contrastando con lo peor, que fue la pérdida de mis dos incisivos superiores a causa del excesivo uso del alcohol y de la delincuencia en mi amado país…  Afortunadamente fue durante los diez días de empezar mi primer trabajo como desarrollador.  Casi no disfrute mis primeros sueldos pagando mis dientecitos.  Lección aprendida, me sigo embriagando pero con mas cautela.

Sexto año,  Las sombras del pasado continuan taladrando la mente, en donde el único refugio es la cerveza y el Heavy Metal.  Ya con trabajo ya no dedicaba tiempo para estudiar, y el interés por seguir la carrera estaba en su mínimo, pero ya faltaba poco para terminar la carrera, llevando cursos de 7mo y 8vo semestre, debía terminarla o morir en el intento.  Año difícil académicamente pero salió adelante, ya no me importaba salir a tiempo, lo que queria era salir, aunquesea a paso de tortuga.

Durante el séptimo año, al fin pude decir adiós a todos esos cursos feos de administracion gerencial e ingenieria de software.  Mayor decepción fue ver que el último curso de ciencia computacional que pensé disfrutaría, terminaría siendo más curso de superación personal que de inteligencia artificial… El Metal me seguía dando la paz mental necesaria como fue desde el inicio de la carrera,  hasta que al fin! se acabó.  Había terminado todos los cursos… excepto uno Maldición y Simulación 2.

Durante el octavo año en mi estancia por el sagrado edificio T3.  ya ni lo conte, no me interesó meterme a llevar un curso que detesto una vez mas durante todo un semestre, mejor decidi esperar a que la aleatoriedad me favoreciera y abrieran el curso en los muy convenientes cursos de vacaciones de junio (o interciclos como le dicen en algunas universidades mariconas)… Esa era la oportunidad y fue un sacrificio soportar al mediocre ingeniero durante ese mes. pero al finalizarlo exitosamente dije:  mision cumplida. pero aun no completada… faltaba el examen privado y la tesis que ya llevaba un año de postergada debido a mi dejadez y falta de asesor.  Fue buen año de reiniciar cuestiones personales ademas, saliendo exitoso de mis conflictos mentales y encontrando la paz mental en la que hasta la fecha es la perfecta compañía.

Durante el noveno año, decían que había que prepararse para el examen privado, estudiar durante 3 meses dia y noche como si nunca hubiera llevado la carrera.  Decidi ignorar ese “approach” y no estudie NADA, tomé la filosofía de “Si gano, es por que aprendí algo, sino aprendi nada, merezco perder y ser un mediocre”. Todo salió bien, aunque el examen no fue como lo describían los paranóicos, siempre tuvo su dificultad y requirió su esfuerzo durante el tiempo que se realizó. Exámen aprobado exitosamente y de premio me regalé un viaje al Wacken Open Air, a agradecer a los dioses del Metal la existencia de ese Heavy Metal que me acompañó durante la carrera, con miras  para terminar el siguiente año la tesis pendiente ya con dos años de atraso.

Décimo año, tocaría conseguir asesor, terminar la tesis y graduarme. Fue algo tormentoso ver como todos se graduaban y yo seguía en las mismas, pero me tranquilizaba que ya tenia mi plan hecho.   Fue fatídico que me aceptaran mi tema de tesis nuevamente, dado que llevaba tres años de antigüedad, afortunadamente el revisor de tesis se porto bien, me la acepto, terminé el capítulo faltante, afiné detalles junto con mi flamante asesor (al cual le agradezco su tiempo), y despues de un montón de odiosos trámites, la graduación, y el alivio…  Un viernes cualquiera ya era ingeniero, aunque al final me sentía igual que cuando no lo era.  quizás alargué mucho la carrera como para sentir algo especial al terminarla.

En fin aunque la carrera ya esta muy desgastada (y lamentablemente sigue desgastándose) siempre es bonito lograr metas, estoy contento de haber logrado esta, con un esfuerzo moderado y sin estresarme mucho. Aprendí, me divertí, y sobre todo conocí y compartí con mucha gente, que no solo me ayudaron en muchos casos, sino ademas forjaron la profesionalización de manera positiva (y con algunos otros contraejemplos).  Gracias Universidad de San Carlos de Guatemala, buenos catedráticos y Pueblo de Guatemala por mantenerme estos 9 años y fracción… ahora tocará devolverles lo que me dieron.

Id y enseñad a todos.

A un año del Wacken

Hace un año exactamente me iba a un viaje del que no sabía si regresaría, ya sea por quererme quedar alli, o simplemente perecería por mi humilde constitución física.  Hace un año, cuatro jóvenes solteros viajábamos a Alemania al más grande festival de Heavy Metal.  La vida cambió despues del Wacken, aunque los conciertos siguen en el país, y el metal continúa sonando en nuestras mentes más fuerte que nunca,  algo diferente existe despues de dicho viaje; quizas es esa sensación de haber alcanzado una meta de vida, quizas haya sido esa euforia expulsada durante la casi semana del campamento, o quizas sea que la posibilidad de regresar se desvanece día a día…  De algo estoy seguro, ningun otro festival o concierto volverá a ser el mismo. Long Live Wacken.

Wacken

Wacken

Y todo esto me viene a la mente mientras escucho lo nuevo de Testament cuando mi posición heliocéntrica vuelve a ser la misma que cuando volaba en ese ruidoso KLM.

 

A diez años de libertad…

Aunque la fecha ya no está clara en nuestras memorias, sí la razón de ésta, y es que un día de mayo como hoy, hace 10 años, llegó la BSA a la institución educativa donde “estudiaba” un grupo de jóvenes su secundaria, aquellos, la BSA, siendo una entidad dedicada a “proteger” el software de garfios sucios de pirata, amenazan a los tacaños directores de dicho establecimiento, con que, o compran las licencias para su güindous, o las quitan de sus máquinas.

Afortunadamente era un colegio pobretón, y tacaño; quizas hubieran podido pagar la licencia, pero no lo harían.  la señora maniática y usurera, dueña del establecimiento sólo quería lucrar, jamás pagarles a esos “desgraciados” algo que a ella le había costado piratear…  Trabajo del “equipo” de computación será entonces eliminar todo rastro de esos “güindous” y “ofis” de las máquinas.  Quitarlos les fue fácil, encontrar sustituto no tanto.

De pronto llega el encargado del departamento de computación, con un extraño disco compacto que lucía un sombrero rojo en la portada, prometió que con eso salvaría la academia del oscurantismo digital.  Un extraño sistema llamado “Lainux” que nadie podía instalar, ni siquiera ellos.  Tocará aprovechar los recursos gratuitos del estudiantado de Bachillerato en Computación y probar, probar, y probar.

TTY, Root, anaconda, mount, bash, y entre otras extrañas palabras comienzan a aparecer, y tan solo un manual a medias era nuestro recurso.  La internet en ese tiempo se usaba más para la pornografía y no se tenía la disciplina RTFM.   Solo nos quedaba probar, y probar, usar nuestros conocimientos de windows, y seguir probando…

Entre tanta prueba y error, se logró por fin ver ese “prompt” de login, nuestra previa experiencia en windows 2000 nos dictaba que ese tal “rut” era un super usuario, casi dios, y que con ése podríamos hacer lo que quisiéramos.  así fue… luego de ingresar como “rut” a alguien se le ocurrió seguir una instrucción de ese pseudo manual y adiós instalación… primer lección aprendida, usar “rut” es peligroso.

Luego de respetar la omnipotencia de root en nuestra máquina pivote, era momento de hacer correr el “modo gráfico”, un intuitivo “startx” y listo, el bello escritorio de gnome default del “red hat lainux” se despliega en ese viejo crt marcado con huellas digitales de infinidad de pre adolescentes.

La cosa no va solo así, aunque el escritorio era bastante superior y más presentable, aún faltaba evaluar “herramientas de productividad” y ofimática, .  Se probó “staroffice”, consumía muchos recursos (tomando en cuenta que el escritorio default no andaba bien con menos de 96 MiB de RAM, algo lujoso para la época)  y colapsaba constantemente.  Koffice viene al rescate, una suite ofimática no tan completa como la de “maycrosoft” pero que al final cumplia su cometido. y que junto a KDE 2,  dejó claro que esas herramientas marcianas eran bastamente superiores, y lo mejor, gratis. Aunque no se contaba  la curva de aprendizaje marcada que iba a tener para los usuarios “normales” (y sus constantes comparativas y reprobaciones respecto al ya no existente windows), no les quedó de otra que usarlos para ganar sus cursos de “computación”, era lo que ibamos a usar, y punto.

Entra un cuestionamiento entre unos pocos de nosotros… cómo es posible que KDE o Gnome sean tan “sexies” y a la vez gratis, corriendo sobre un sistema que parecía lo suficientemente robusto, la respuesta, aunque no tan intuitiva en ese tiempo fue, la libertad.  Libertad de usar, estudiar, modificar y distribuir el software.  Una nueva dimensión se ha abierto para nosotros,  ahora ya no se trata solo de compartir software, se tratará de compartir conocimiento… Y es solo el comienzo, mayo de 2002.

Reseñando: Rage – 21

Es a veces complicado escribir acerca una de esas bandas que pocos conocen, y que muchísimos menos aprecian. Sobre todo cuando la banda con un legado de 21 discos en más de 25 años de carrera, con gran carisma, excelentes letras y música sublime, pasa desapercibido ante la audiencia, muchas veces por ignorancia, una banda que, como insecto en eterna metamorfosis, cambia y a la vez nunca termina de cambiar, ya que, aunque su estilo varía mucho desde los primeros discos de los 80, la calidad permanece constante.  Y es que luego de atraparnos en su telaraña hace 2 años. regresa la siempre saludable voz de Peavy con los rechinidos virtuosos de las cuerdas de Smolski sonando al ritmo de los tambores de Hilgers, en este su nuevo álbum. 21.

Rage - 21

Rage - 21

A priori debemos saber que, al ver cualquier plástico con un soundchaser de portada, y el texto “Rage“, el producto será de calidad, y ésta vez no es la excepción; su fórmula clásica de hacer canciones “catchy” que a las muchas escuchas evolucionan en algo viral en las neuronas se mantiene.  Los primeros 4 temas del álbum (sin contar el intro) nos introducen a la brillantez de éste, haciendo notar un speed metal con cierta violencia vocal por parte de Peavy al utilizar acertadamente guturales en ciertas estrofas (sobre todo el brutal inicio de Serial Killer) con varios riffs thrasheros de Victor y sus complejos solos de éste maestro.

Speed metal que ya nos hacía falta. ya que para los que esperaban encontrar un XIII o un Lingua Mortis, éste no es el disco adecuado, ya que cabe resaltar la falta de instrumentación sinfónica que se había vuelto típico de ellos, entregándonos puros temas atronadores y cañeros como en los viejos tiempos.  Quizá el único punto bajo es el refrito Eternally, adaptación del tema seudónimo del disco de Nuclear Blast All Stars, que, aunque el tema es muy bueno, debieron haberlo dejado fuera y no solo utilizarla para llenar minutos que quizás les hicieron falta

Las más cañeras: Todas, pero rotan en mi cabeza constantemente Twenty One, Forever Dead, Feel my Pain, Serial Killer, Destiny, Death Romantic.

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