Crónica del concierto de Megadeth en Guatemala

Y si, como toda persona que sabemos apreciar éste tipo de música, el Metal, muchas veces criticada estúpidamente por gente ignorante o de mente cerrada, era imperativo asistir a un evento que se había anunciado hae 2 meses atrás, cuando en una tarde algo agitada se iba a celebrar lo que para muchos fue el mejor concierto de “Rock” (notar las comillas) del país, Aquel mágico 5 de marzo cuando el Estado Mateo Flores presenció a la cabeza de los 4 grandes del Thrash, sin saber que iba a haber mucho más… muchísimo más.  El anuncio fue dado en “flyers” durante el ingreso.. y la excitación de tener la certeza de que otro grande del thrash iba a venir al país crecía e invadia la mente de nosotros, los metalheads.

Fueron 2 meses un poco largos, o al menos así percibí el tiempo, tal y como pasa cuando uno espera con ansias la realización de un evento importante.  Y es que, durante esos 2 meses hubo varias sorpresas de por medio, como el anuncio de que ésta banda iba a tocar completo el que para mí y para muchos es el mejor álbum de ellós. el Rust in Peace, aquella pieza que, contrario a su nombre, no se oxida. pues es Metal al que se le escucha n veces y sigue dando caña.

Llego el día, y ya teniendo la entrada una semana ántes, tuve que pedir permiso en el trabajo para hacer un trámite previo, y luego, aventurarme en el que se iba a convertir en el concierto más intenso que he vivido –Sí, más intenso que el de Kreator–.  Con la misma ansiedad que me acompañaba los 2 meses pasados,  entré en un estado de espera desesperada, llegando el día 13 de Mayo, a mediados de la tarde, al punto de reunión con los demás compañeros en una famosa gasolinera.  El dia no pintaba muy bien en cuanto al clima, parecia que iba a llover, y de hecho llovio, pero solo fue mas el susto.  La espera desesperada en dicha gasolinera se realizó acompañado de la mejor cerveza local para calmar la ansiedad, hasta que al final, uno a uno, iban apareciendo los que me acompañaría en en este viaje.  Tomamos el carro y partimos hacia nuestro destino final.

Escenario de Megadeth

Escenario de Megadeth

Afortunadamente, aunque estaba previsto un tráfico del demonio por ciertas construcciones que están haciendo en la carretera del lugar, un atajo nos permitió llegar bastante temprano, para que nos diera tiempo de seguir conviviendo con los hermanos de Acero en las afueras del Hangar 18 (bautizado así por que el lugar parece hangar).  El ambiente metalero invadía y bendecía a quienes, con mirada de extrañeza, observaban cómo un conjunto bastante grande de peludos vestidos de negro estaban celebrando a priori el evento que iba a materializarse en unas horas.  La cerveza se consumió como agua bendita con efectos analgésicos, llenando nuestras venas de alegría y anestesiando nuestro cuerpo para poder resistir el “mosh”.

A las 8 PM aproximadamente, ingresabamos al hangar 18, y mientras la banda telonera no aparecía, tuvimos que hacer espera pacífica bebiendo y conviviendo con otros compañeros quienes nunca imaginé iban a llegar, esto aseguraba que iban a haber algunos posers para meterlos al moshpit, lo cual es bueno para descargar la adrenalina y la rabia. y así fue.  Presenciando al principio. pacíficamente el espectáculo de Metal Requiem (felicidades, estuvieron a la altura), y ya al terminar su show. era hora de sumergirme entre las hordas de metaleros, que, quienes como yo, deseaban estar lo más cerca del escenario… el paso era casi imposible, pero al menos logre  colocarme un buen rato a 3 filas aproximadamente de éste.

Se apagan las luces, y comienza ese bello riff con el que dá inicio su más reciente vinil, Aquel sonido atronador de Dialectic Chaos no tuvo piedad en hacer vibrar a las masas, y con al ritmo de la lluvia de solos entre Broderick y Mustaine, era hora para prepararse y pelear… pues, al encenderse las luces, el galope de This Day We Fight! fue el más adecuado para dar inicio a esta ardua jornada.  Aquel calor sofocante acompañados de los riffs rápidos y los golpes de quienes querían estar hasta adelante, dieron el “feeling” adecuado que me hizo falta a mí para Metallica 2 meses atrás; y aunque, en estas 2 primeras canciones se notaba que le hacia falta algo al sonido. se logró hacer la adecuada sincronización metal-mente-cuerpo.  Pero lo mejor estaba aún por venir.

Luego de otro par de temas… y ya con el audio un poco mejor, aunque no del todo. da inicio aquel bello riff que anunciaba el inicio del segmento dedicado al Rust in Peace con Holy Wars.  Se estaba cumpliendo lo que prevía, la descarga de adrenalina por el flujo sanguineo de cada uno, el cual iba a hacer especial todo ese recorrido de 20 años de historia de este disco.  Disfrutando al máximo temas como Take no Prisoners, Five Magics, Lucretia, y Poison was the Cure.  Pero mi cuerpo ya estaba demasiado cansado y mayugado de la jornada… asi que para Tornado of Souls, mi tema predilecto, decidí salirme de las multitudes, y disfrutar de la canción en un ambiente un poco más personal, mas mío. fuera de toda la violencia.

Terminando éste mágico segmento con Rust in Peace … Polaris, recuperaba fuerzas por rato y regresaba al mosh a seguir golpeando mi ya lastimado cuerpo, y es que la música de Megadeth obliga a ello, recordando Headcrusher como la cancion post-rust in peace con la que más disfruté y mosheé. Luego de unos cuantos temas más, y de que Mustaine confundiera la bandera de mi País con la de un país vecino. tocan la más comercial de ellos, Symphony of destruction. con su típico coro de “megadeth, megadeth aguante megadeth” que canta la multitud al unísino durante el riff principal de la canción. Ésta avisaría ya el final de este épico viaje de 2 horas al Valhalla.  Se apagan las luces… Pero quedaba mas, Trust y una de las mejores, Peace Sells, y luego, todo se acabó, dejando un cuerpo flagelado y lastimado, mas un corazón fortalecido con el mejor acero y una mente satisfecha de que lo que habia hecho era bueno.

Me atrevería a decir que es de los conciertos que más he disfrutado. independientemente de que el sonido haya estado un poco mal y que el lugar no era el adecuado.  El ambiente, la música, y la intensidad de éstas ayudaron a que, en mi opinión, y justo como me lo predispuse, lo disfrutase más que el de metallica (sin contar que aunque hubieron posers fueron menos).  Valió la pena, y aunque, en este instante, mi cuerpo me reclama con dolor el maltrato que le dí ayer, mi mente esta satisfecha de haber vivido como debe ser el excelente espectáculo que Mustaine, Broderick, Ellefson, y Drover dieron.

Lo bueno: el excesivo mosh y el haber escuchado uno de mis discos favoritos completamente en vivo, y sobre todo, el virtuosismo de Chris Broderick en cada uno de sus temas.

Lo malo:  El lugar y el sonido. aunque se distinguieron bien los solos de broderick, la voz de mustaine era casi nula

Lo feo: Quizas la poca afluencia de gente. hicieron falta mas posers para golpear en el moshpit.

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